Señor somos como los árboles

secos y quebrantados en otoño

y cuando recibimos tu perdón divino

florecemos como los árboles en primavera

 

Nos cuesta ser árboles de hojas perennes

sin cambiar de follaje a cada momento.

Pero tú con la savia de tu gracia

nos renuevas, nos das fuerzas

para que siempre estemos en primavera

 

Señor que el otoño pase rápido

por nuestras vidas y llegue pronto

la primavera renovadora para que Tú

penetres el follaje de nuestras vidas